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Sala de Noctiluca

Denominada así por encontrarse en ella el templo dedicado a la diosa lunar mediterránea Noctiluca. A sus pies un altar bicorne donde se hallaron diferentes restos de cenizas pertenecientes a animales sacrificados en su honor.

Rufo Festo Avieno, poeta del Siglo IV dejó relatadas en su "Ora Marítima" sus experiencias investigadoras acerca de las costas de la península ibérica. De ellas, en lo que atañe a Málaga, destaca sus referencias al santuario de Noctiluca en la Malaka tarressia, cuya descripción viene a coincidir con la Cueva del Tesoro. El tal templo estaba dedicado a la luna diosa mediterránea Noctiluca (la que luce en la oscuridad).

La referencia del poeta tiene para los malagueños el atractivo de haber sido quien, a través de su primera obra, dejó legalizada la primera existencia del templo de Noctiluca.

El famoso santuario, re-descubierto por D. Manuel Laza Palacio en 1952, tenía en su día, en su base, restos de huesos de mamíferos calcinados, prueba de que en él (en su día) se celebraron sacrificios rituales. Los restos fueron analizados por el Dr. D. Modesto Laza Palacio, hermano mayor de D. Manuel. Está descrito por autores clásicos, como Rufo Festo Avieno y otros. Conecta con los numerosos altares bicornes, dedicados a la Gran Diosa Blanca del mediterráneo, que recibió culto desde la Prehistoria y hasta época de Historia Antigua en toda la cuenca del Mediterráneo, como han estudiado entre otros, Roberto Graves, Mircea Eliade, Campbell, y los prehistoriadores en su conjunto. Conecta las costas andaluzas directamente con Creta, y la España de la época tartésica con Fenicia y con Israel: en la Hª de Salomón, en el siglo X a.c., ya se citan en el Antiguo Testamento las naves de Tarsis, o sea, Tartesos, que llevaban plata y otros metales preciosos a la corte del rey judío, hijo de David. Existen monedas fenicias del siglo VI-VII a.c. con la figuración de dicha diosa lunar, y de naturaleza matriarcal. Varios autores clásicos griegos y latinos citan tres grandes santuarios en las costas andaluzas, de Almería a Cádiz: el del Cabo de Gata, dedicado a Venus Marina; el de Gadir o Cádiz: dedicado a Melkart o Hércules (que son un mismo ente mítico, con nombres en fenicio: Melkart, o latino: Hércules, y entre ambos, a media distancia, el Santuario Lunar de Noctiluca, situado en las costas malagueñas.

Se trata de un betilo de roca, es decir, que la formación pétrea no fue tallada por la mano del hombre, sino por la naturaleza y luego sí fue utilizada por el hombre como lugar de manifestación de la deidad, y lugar de culto, práctica aún en uso en pueblos primitivos actuales y muy común en la Antigüedad. 

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